El IronMan como una forma de entender la vida

lunes, octubre 03, 2005

Dolor

Dolor es lo que sentí ayer en las piernas y en el alma mientras montaba en bici.

Salí con Álvaro 'Manosucias' y con Josan del club y con una pareja amigos de Álvaro (él ha competido en bici de montaña y ella en atletismo... y se nota). Fueron 68 míseros kilómetros, desde la Casa de Campo a Boadilla, Brunete y ¿Valdemorillo? (ni recuerdo el nombre del pueblo) y vuelta.

Hizo buen tiempo y pinchamos un par de veces por unos pinchitos puñeteros que hay por todos lados. Quitando el buen rollo, el conocer gente nueva y el no salir solo, el resto fue un desastre. Ritmo de Verano Azul provocado por un servidor y, lo que es peor, impotencia ante cualquier cuesta de 100 metros que se dibujara en la carretera. Pensaba que el viento sería mi enemigo, pero realmente lo que me ha matado han sido las tachuelas.

Me duelen las piernas del esfuerzo, pero me duele mucho más el alma por lo que he sido y en lo que me he convertido. Recuerdo que, con 25 años, subía Morcuera, Canencia, y no sé que más, me metía 120 kilómetros de etapa y seguía pidiendo caña. Dejaba de rueda a mi padre, que monta en bici de verdad, y me descojonaba de sus salidas kilométricas con el club y de sus subidas a los Lagos de Covadonga. Ahora me meto toda esa mierda por donde me quepa y me quedo tirado como una niña de 10 años en cualquier repecho miserable. Me duele.

Lo bueno, lo cojonudo, es saber que este es un club de Marines. Como los cafres esos gringos, aquí no se dejan atras heridos ni muertos: cuando el último marine sale de una zona de combate, salen todos juntos, bien por su propio pie, bien en camilla o en bolsa de plástico, pero todos juntos. No tengo palabras para Álvaro y Josan por aguantar a ritmo de Señorita Pepis y ayudarme cuando mis piernas dejaban de existir. Gracias amigos.

Por otro lado, y dado que el cardiólogo me ha dicho que no tengo muchos Ironmanes en mi cuerpo, no sé si arriesgar en Lanzarote o ir de cabeza a Austria, a intentar asegurar. Ahora mismo no quiero pensar en nada. Sólo seguir entrenando y tomar la decisión cuando proceda.

Hoy tocó carrerita (sin problemas) y ejercicios de pretemporada. Mañana vuelvo a la piscina. Por cierto, me he comprado unas gafas nuevas para la piscina porque las que tengo me pega el puente en la tocha y, depués de una hora, me duele bastante. Veremos cómo se adaptan las nuevas.

El piso sigue sin venderse y eso me tiene jodido de verdad. Al menos Álvarito conserva el sueño y sólo se despertó una vez anoche.

Me pongo con el reporte para Portsea.

1 Comments:

Anonymous Toño-aguaverde said...

Venga Dani, ese ánimo tío. No jorobes que por un día que se te da mal la bici ya andas con dudas sobre Lanzarote. Yo creo que las otras opciones que te planteas también son buenas, menos duras (por supuesto que duras también lo son, ya me gustaría a mi poder pensar eso de "asegurar") y en algunas hasta se tiene un par de mesecillos mas de buen tiempo que son buenas para entrenar. No olvides la opción Roth que al final seremos algunos aguaverdianos los que vayamos: me incluyo, sigo entrenando con ganas, pero no te creas que también tengo mis días de sufrimiento ciclista en los que no vas ni para atrás, pero puede ser por cansancio acumulado o, simplemente por un mal día.
De todas formas si tu ilusión era Lanzarote (ojala yo tuviese valor), que un día malo no te eche para atrás, venga ese ánimo arriba. Si veo que flojeas de moral otro día ya te meteré caña por aquí o por el foro aguaverdiano (a mi me sobra, es lo único que me sobra, la verdad). Esto es cuestión de entrenar con constancia y de no perder el espíritu y, ¡qué demonios!, tu lograrás ser ironman en Lanzarote y yo espero hacerlo en Roth. Motivación.

6:13 p. m.

 

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