El IronMan como una forma de entender la vida

sábado, septiembre 30, 2006

Carpathia

Llevo 2 semanas buscando mis zapatillas de bici, mis queridas Look. No aparecen. No aparecen desde la vuelta de Roth. Y estoy seguro de que no las he dejado allí (no se dejan heridos ni cadáveres; cuando se entra en combate entran todos y salen todos).

Entre el maremagnum de ropa, mochilas, piezas de bici, libros, CDs... que mantengo en casa de mis suegros, los trasteros, el coche y vete tú a saber qué más, andan mis adoradas zapas. Como no sabía donde más buscar, me he pasado por Calmera y Ciclos Delicias: agua. O son feas, o caras o poco prácticas... o las tres cosas. Aparecerán, estoy seguro, pero mientras tanto no puedo ir descalzo por la vida ciclista. Esta semana tengo que poner arreglo al tema. Aunque sé que ningunas serán como ellas.

Mi vida últimamente es una especie de caos que no acaba de arreglarse. Y mira que me jode. Pero qué le voy a hacer. Al menos el jueves me di un masaje y mañana he quedado para ir a correr.

Necesitamos un barco que nos devuelva a la vida cuando todo alrededor apunta a que nos ahogamos.

2 Comments:

Blogger emonje said...

Comprate unas zapas nuevas...es la mejor forma de que aparezcan las que buscas. No falla. Animo y nada para no ahogarte, no esperes el barco.

10:49 p. m.

 
Blogger Cabanas said...

Me ha hecho mucha gracia tu aventura con las zapatillas, porque como me imagino que casi todos, me he visto en situaciones parecidas.
Estoy de acuerdo 100% en lo que te dice Bulderban.

11:31 a. m.

 

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